La distopía de Sanvicente
La selección continúa con la incertidumbre general más grande del último tiempo. Luego de una decepcionante noche en suelo barinés, Noel Sanvicente vuelve a colocarse en el ojo del huracán.
En este momento de crisis generalizada, detenerse sólo a señalar culpables es inútil e infructífero. Sin embargo, no es un secreto; aquellos sueños que se armaron desde la presentación del actual seleccionador el 17 de julio del 2014, han quedado en eso, sueños. Utopías.
Al ver a Noel Sanvicente a la izquierda del entonces presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Rafael Esquivel, traía a la retina de muchos, los éxitos que logró en su paso por el fútbol profesional venezolano. Irreverente y con mucho por ganar, se presentó “Chita” ante el país.
No obstante, luego de bañarse en halagos después de lo que ahora parece no más que un lejano recuerdo en el debut de la Copa América 2015, el transitar por la vinotinto del DT más ganador del fútbol rentado, ha ido de mal en peor.
Luego de la detención de Esquivel, algo cambió. El ex-Presidente –confesado por el mismo Sanvicente- tenía el tacto de solucionar problemas y apagar incendios sin que llegaran a la opinión pública, una cualidad que ha hecho mucha falta en los últimos meses dentro del seno vinotinto. Situaciones infortunadas se juntaron y al parecer todo detonó en una frase que sin duda pasará a la historia como uno de los momentos más memorables de la gris biografía del fútbol venezolano.
“Desde mi llegada a la selección parezco el rey de los regalos, todos los goles nos los hacen con puros regalitos”, afirmó un Sanvicente claramente vencido por las emociones generadas por seis derrotas al hilo.
Aquella frase retumbó en cada esquina del CTE Cachamay y no tardó mucho tiempo para que llegara al vestuario e ipso facto, generara fuertes encontronazos en un golpeado camerino venezolano. Diciembre pasaba entre cartas, renuncias, rumores, malos entendidos y silencio.
Un silencio que acabaría el 11 del mismo mes con una rueda de prensa donde al mejor estilo de Sócrates se entendió el “Yo sólo sé, que no sé nada”.
Con la champagne de fin de año, se recibió el 2016 sin muchas novedades ni expectativas que relatar, más allá del esperado “plan B” ante Costa Rica que terminó, como se esperaba, en una victoria pírrica por parte del combinado patrio.
Con Perú y Chile en la vista periférica, la vinotinto no tiene nada seguro. Quizás, lo único que se puede afirmar, es la necesidad urgente de aires de cambio dentro de la selección.
Firma: Beiker Rodrìguez (@Beiker82)
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