Noches trágicas de Copa Libertadores
A pesar del paulatino crecimiento del fútbol profesional venezolano, las competiciones internacionales siguen siendo una pesadilla para cualquier equipo que salga con las ocho estrellas del tricolor en la espalda.
El venezolano promedio conoce lo que representa cruzar las fronteras para ver la cara de cualquier equipo, sin importar nombre, lugar, historia o actualidad; el resultado parece ser una constante. Los logros significativos de equipos patrios en copas internacionales, se cuentan con los dedos de una mano: Minerven (1994), Estudiantes (1997), Táchira (2007) y Caracas (2009), sin embargo, son la excepción, no la regla.
Se puede señalar el nivel de los jugadores, el poder económico en otros paises, algunas ayudas arbitrales; son situaciones que quizás se dejen colar como ciertas, pero hay un factor que es impagable y reclama una corrección a fondo desde las bases del fútbol venezolano: la actitud.
Es normal en los últimos años, ver que se llega a los minutos finales de un partido con un resultado favorable, pero no hace falta más que un despiste para que todo se venga abajo. La capacidad de reacción es nula. La camiseta del rival sigue siendo el rival número uno.
Qué fácil representaría decir que sencillamente no tenemos los argumentos para hacer frente a este tipo de desafíos, pero los pocos equipos que se atreven a invertir sigue cosechando malos resultados y la sensación de que se puede hacer algo más queda como un amargo recuerdo en la memoria nacional.
Caracas FC ha sido la víctima más reciente del fenómeno denominado "La venezolanada" -dícese de la situación en la cual se queda al borde de lograr algo importante-. El conjunto rojo dominó de principio a fin el partido de vuelta ante Huracán en la fase previa de la Copa Libertadores y cómo un trágico deja vu del 3 de mayo del 2015, un gol al 93 escurrió las opciones capitalinas de entrar en la fase de grupos.
Trujillanos y Deportivo Táchira no presentan muchas variantes en la ecuación: el conjunto aurinegro, a pesar de su victoria en el debut ante Olimpia, terminó pidiendo la hora en un partido que dominó sin inconvenientes en gran parte del mismo. Trujillanos, por su parte, no soportó el hecho de ver la histórica franja roja bajo el escudo de River Plate y tras un primer tiempo correcto, los goles cayeron como arroz en el remozado José Alberto Pérez de Valera.
El pesimismo de las líneas anteriores culminan cuando suena el pitazo inicial y se refuerzan cuando suenan los tres finales. Para Trujillanos, la Copa Libertadores al parecer sólo dejará números verdes en la ámbito económico -gracias a los 1.8MDD que otorga la CONMEBOL a los equipos que participan en la fase de grupos. Táchira, tiene los argumentos; hay que creérsela.
Escalan a 7 largos y difíciles años desde que el Caracas de Noel Sanvicente llegó a cuartos de final de la Copa Libertadores y ya son vagos los recuerdos. Fanáticos, directivos, periodistas y toda persona ligada al balompié nacional, piden a gritos que existan nuevas fechas positivas que anotar en la biografía del fútbol venezolano. Hasta ahora, continúa la espera.
Firma: Beiker Rodríguez (@Beiker82)


