La locomotora aurinegra
En los orígenes del Club Atlético Peñarol, todos sus aficionados provenían del ferrocarril. El amarillo y el negro, colores insignia de la institución, fueron tomados de la locomotora Rocket, con origen en Inglaterra y que fue estandarte de la industrialización en Uruguay.
Aún hoy en día, cada festejo de un nuevo aniversario de los carboneros, se realiza un viaje en tren hacia donde todo comenzó, en el barrio que justamente comparte nombre con el club.
Y el último semestre de los dirigidos por Leonardo Ramos, fue otro homenaje a los inicios, ya que los aurinegros fueron una locomotora arrolladora. Vencieron a cada uno de sus oponentes (a excepción de River Plate) en el tercer torneo corto de la temporada y llegó a la definición frente a Defensor Sporting infladísimo en confianza, para superar a los violetas en la gran final del Campeonato Uruguayo.
El campeón comenzó parando una integración que mantendría su base y que sería clave para la consagración, con Kevin Dawson en el arco como primer pilar. El ex Plaza Colonia mostró una regularidad que hacía tiempo no se veía en el arco mirasol.
La línea final comenzaba con el joven Guillermo Varela por el sector derecho, haciendo gala de sus dotes físicas y demostrando que el nivel europeo es su verdadero lugar. Ramón Arias y Fabricio Formiliano conformaron la mejor dupla de zagueros del medio, complementándose con Lucas Hernández, joven proveniente de Cerro que ocupó el lateral izquierdo con la pegada y técnica como principales atributos.
En la mitad de la cancha, la zona central fue un relojito. Walter Gargano y Cristian Rodríguez, con experiencia al más alto nivel (Champions League, Mundiales) en sus espaldas, fueron la verdadera manija de Peñarol, marcando y jugando. La velocidad de Fabián Estoyanoff y Diego Rossi, jugando por zurda y diestra indistintamente aportó la dosis necesaria de dinamismo.
Párrafo aparte para la tarea de los atacantes argentinos: Maximiliano Rodríguez y Lucas Viatri. El rosarino apareció en cuentagotas, pero fue suficiente para anotar algunos goles y dejar chispazos de su denotada calidad. El centrodelantero ex Boca fue el rey del trabajo sucio, bajando al césped millones de balones aéreos por partido y peleando contra los defensores rivales.
Sin olvidarse de Cristian Palacios, letal goleador desde el banco de suplentes y autor de 10 goles para los carboneros, este plantel de Peñarol luchará por avanzar en la Copa Libertadores en un duro grupo junto a Libertad, The Strongest y Atlético Tucumán. Se antoja indispensable seguir sumando refuerzos si la participación pretende ser buena. En las manos de dirigentes, cuerpo técnico, y sobre todo jugadores, estará la verdad.
Firma: Mateo Parodi. Fotografía: Agencias


