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Derbi de la ARC: El show de lo ridículo



La Liguilla del Torneo Apertura 2017 del Fútbol Venezolano tuvo una de sus cuatro paradas en Maracay para albergar un clásico del campeonato. Carabobo FC visitaba el fortín del Aragua FC para ‘’demostrar’’ su dominio en el tan popular Derbi de la Autopista Regional del Centro (ARC). 

Sin embargo, y lejos de poder producirse un partido de fútbol común y corriente, reinó lo extradeportivo. La hinchada del equipo visitante, conocidos como los ‘’Granadictos’’, accedieron a las inmediaciones del Estadio Olímpico Hermanos Ghersi Páez por el flanco local (por falta de efectivos de seguridad), tomando así la tribuna popular en donde hacen vida los ‘’Vikingos’’, hinchada del club anfitrión. ¿El resultado? Una postal utópica de la afición visitante conquistando el territorio del máximo rival. 

Heridos, detenidos e incertidumbre. Todo pasó minutos antes del inicio de un partido que pintaba para ser entretenido y, sobre todo, familiar. Lo que vino después, tampoco colaboró. La afición local accedió por la fuerza a la tribuna principal del recinto y encaró a los futbolistas que, hasta ese momento, hacían movimientos precompetitivos. 

Tras miles de insultos, de lado y lado, incluso de futbolistas que cayeron el juego como Aquiles Ocanto o el capitán Leo Morales, ambos de las filas del Carabobo y hasta el intento de agresión de parte de algún radical chocolatero arrojando una botella de vidrio hacia el campo, el partido se demoró y la incertidumbre creció. 

En principio la decisión fue calmar las aguas. Ya la hora del pitazo inicial había pasado. Morales, como principal referente de la institución carabobeña, convenció a sus seguidores de abandonar la tribuna tomada y trasladarse hacia la asignada en un principio para ellos. Luego vino la catástrofe.

Una batalla campal se desató en el Estadio. Piedras y botellas volaron por los aires. Civiles, muchos de ellos niños, tuvieron que huir cuan delincuentes en busca de un resguardo no garantizado por los efectivos de seguridad habilitados para el partido; funcionarios que no superaron los cien dado que el resto estaba muy ocupado en labores represoras hacia los detractores del Gobierno de Nicolás Maduro. Un despelote. 

A esto, ambas directivas fueron tragados por el problema. Por un lado, el Aragua FC quedó expuesto y debilitado tras lo sucedido, sin capacidad de respuesta ni resolución. Se notaba la incredulidad, el desespero y la falta de criterio en algunos de los miembros del club, cosa que desató además el enojo de sus mismos simpatizantes. Incluso, entre medio del problema, algunos ‘’afortunados’’ fueron testigos VIP de una clara amenaza de muerte a un futbolista (del cual no revelaré su nombre por respeto y cuidado a su integridad) por parte de miembros de su misma fanaticada por motivos que es mejor que queden guardados en las mentes de los que lo escucharon. Claramente, se vio la falta de capacidad para dirigir y gestionar una institución deportiva. 

Por otro, la falta de valores del Carabobo FC. Quedó demostrado que es un equipo de fachada, que sólo cuenta con un plantel competitivo de Primera División con uniformes comprados y desgastados. Con una directiva deplorable, jugadores que no dan el ejemplo como profesionales, crisis académica y una hinchada que demostró lo bajo y estúpido que puede llegar a ser el ser humano. La incredulidad es mayor cuando vez a los miembros del circuito radial del club tranquilos, como si nada, en el fondo quizá regocijándose con ese ‘’logro’’ ante el rival. Una pena en todos los sentidos. 

Y no se puede dejar de lado casos como el de los medios de comunicación, cortando y desinformando de los más importante a todo el público que tenía como única ventana una radio o un televisor. No daré detalles de los protagonistas del evento, ellos bien saben quiénes son y a quién representan. Twitter e Instagram volvieron a ser las vías idóneas para transmitir los detalles. La gente volvió a hacer de periodistas. 

En síntesis, un domingo que terminó con la suspensión del partido y la decisión en manos del Consejo de Honor de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). Lo antes expuesto no limpia la nueva mancha que se ha producido en la cara del fútbol venezolano, confirmando así que en dicho deporte sigue reinando el interés, la falta de entrega y el déficit de ganas de hacer las cosas bien. El show de lo ridículo.

Firma: Franco Valecillos (@Franco_vs) | Fotografía: Prensa Carabobo Fútbol Club.