La proeza del sol naciente: el 1x1 de Venezuela ante Japón

Capítulo IV: "El crepúsculo del sol naciente". Venezuela fue la sombra que opacó la luz nipona, pero el destello de esperanza de un país en horas bajas. Venezuela hizo historia y logró algo inédito, impensado hace unos años. Venezuela se impuso por primera vez a Japón. Venezuela, de la mano de su mejor generación, que en su prefacio ya regala grandes alegrías, consigue la mayor gesta de nuestro fútbol. Lea con atención, Venezuela se mete entre los ocho mejores del mundo por primera vez en un Mundial. Y va por más, porque esta Venezuela no tiene techo.
La solidez defensiva y la contundencia ofensiva han sido los puntos más altos de esta Vinotinto, que si bien superó a rivales de peso en la primera fase, en ningún partido se vio en aprietos. Pero se sabía que a partir de ahora, era otro torneo, y enfrente estaba un rival versátil que siempre complica, como Japón. Los asiáticos supieron anular los circuitos criollos y llevaron el partido al alargue.
Un test más para los de Dudamel, pero un examen más que aprobaron con nota alta. Venezuela se supo adaptar a la situación y entendiendo que el libreto no siempre es el pautado, se escudó en su poderío y seguridad en el fondo para replicar. Un ítem del que han carecido nuestras selecciones a lo largo de los años y que tantas facturas han pasado, como la concentración. Los chamos demostraron una madurez inusual, aún con tan corta edad, y como si ya fueran expertos en la materia, salieron ilesos y vencieron por la mínima con gol de Yangel Herrera. Cuartos de final, invictos, pleno de triunfos, saldo de 11 a favor y 0 en contra. Todo en parsimonia.
El 1x1:
Wuilker Faríñez: Imbatible. 390 minutos sin recibir gol en la Copa del Mundo, y sumados los 30 de la prórroga, serían 420. Solo Uruguay en 1979 logró los Cuartos sin encajar. Poco más que agregar, pero pocos tienen idea de la dimensión que tiene lo que está haciendo el 1. Y esta vez, sí fue exigido. Mostró también grandes cualidades para jugar como libero, respaldado de su velocidad, y acompañado de su gran agilidad fue clave. Un talento innato, un prospecto que nace cada cierto tiempo. Por suerte le tocó a Venezuela.
Ronald Hernández: Maestro. De no ser por el gol de Yangel, está claro quien se habría llevado los focos. Impresiona como cumple con todos los indicadores. De nuevo, la locomotora de Barinas fue un peaje infranqueable. Nadie paga para pasar por ahí, y quien intenta burlarlo, queda expuesto. Su inteligencia para tocar y saber cuando controlar es sorprendente, nunca hace una de más. Sabe además cuando proyectarse, haciéndolo con mucho criterio, e incluso tuvo el primero en sus tacos durante el primer tramo. No baja el nivel.
Nahuel Ferraresi: Titánico. Pocos se enteraron de su llegada a Deportivo Táchira tras el Sudamericano, porque pasó totalmente desapercibido en Pueblo Nuevo durante el Apertura. Pero su nivel en Corea del Sur da para pensar que lleva toda una vida rechazando pelotas. Es el zaguero que Venezuela viene buscando desde hace mucho, ese que no se la piensa dos veces para despejar y que va con todo a cada lance, sin importar el rival. Fue una aspiradora, y rara vez llega a destiempo. Se le ve con mucha seguridad y fue otra alcabala infalible. Para muchos, entre los tres mejores en lo que va de torneo y sin duda, la más grata sorpresa.
Williams Velásquez: Colosal. Otro que no actuó en todo el semestre con Estudiantes de Caracas, pero cuando le toca ponerse la Vinotinto, no tiene padrote. Es el que manda atrás. Central espigado pero muy bien dotado técnicamente, del corte que también urge en la mayor. Junto a Ferraresi, imparten una tranquilidad abismal para salir jugando. No entra en presión y siempre sabe resolver, sin sortear la pelota a cualquier parte. Genera seguridad cuando conduce y para quien lo duda, el tipo es capaz de quitarse a un rival con un recorte con un 1-0 en el 120'. El muro de Berlín se quedó pequeño.
José Hernández: Consagratorio. La única duda para esta cita recaía en el costado izquierdo. Dudamel guardó a Eduin Quero ante México por el riesgo a perderlo para los Octavos, pero el buen partido del lateral del Caracas lo convenció para repetir la oncena. Y ahora, el doble mundialista terminó de atornillarse en la banda. Su prudencia para pasar al ataque lo colocó por delante del aurinegro, ofreciendo más garantías atrás. Nunca quedó expuesto y jugó sin complicarse. Práctico y mostrándose en todo momento como alternativa. No llama mucho la atención, pero cumple a cabalidad.
Yangel Herrera: Patrón. Es la arteria aorta de esta selección. Ha venido de menos a más en el Mundial, ante México comenzó a ser ese Yangel que todos conocemos, el Yangel que maneja y entiende todo, y frente a Japón fue la figura, el encéfalo del equipo. Justificó más que nunca el porte del brazalete, montándose el equipo al hombro y apareciendo cuando más se le necesitaba. Su sacrificio fue brutal, metiendo y corriendo de forma insaciable todas las pelotas. Se multiplicó por tres y con un gran frentazo, depositó a Venezuela en Cuartos.
Ronaldo Lucena: Preciso. No fue el partido propio para que el volante destacara, y quizá fue su actuación más discreta en Corea del Sur. Japón ganó el medio y Lucena sufrió al ser un jugador netamente constructivo. Cuando Yangel hacía el desdoble y era superado Venezuela quedaba mal parado, pero aún así, el siguiente de la dinastía no dejó de luchar hasta la última. Y de hecho, en la prórroga tuvo tiempo para ponerle como con la mano la pelota al capitán para que la mandara a guardar. Te ofrece eso, a pesar de no tener su mejor partido, en una jugada te puede cambiar el guión.
Sergio Córdova: Sacrificio. Por primera vez, la pantera se fue en blanco. Los nipones, a sabiendas de la amenaza del jugador del Caracas, lo tuvieron bien referenciado para que no causara peligro en los últimos metros. Sin embargo, fue un apoyo constante para Ronald y exprimió al máximo su físico para aguantar y liberar espacios. Demostró poder cumplir con otras responsabilidades, asumiendo otro rol y siendo siempre útil en pro del funcionamiento del equipo. Es indiscutible.
Yeferson Soteldo: Desespero. Todo el mundo espera al Soteldo del Sudamericano, ese capaz de sacarse a tres de encima y dar un pase quirúrgico para entonar el grito sagrado, o acabar resolviendo él. Pero ni una, ni la otra. El legionario no ha estado enchufado y con la salida de Peñaranda, quiso hacerlo todo, pero la frustración se lo comió. Pecó de individualista y pocas veces tomó la decisión acertada. Seguro que lo está guardando todo para las próximas instancias.
Adalberto Peñaranda: Insistente. También fue egoísta y se le recrimina tocar más la pelota. Pudo resolver mejor en un par de situaciones, pero lo que si no se puede discutir, es que sin estar a tope, corrió de forma endiablada y siempre atentó contra la integridad asiática con cada arranque. No paró de presionar y en todas generó algo productivo, sin jugar para atrás. Salió agotado y aplaudido por el gran desgaste. Muy comprometido.
Ronaldo Peña: Vehemente. Intenso a la hora de presionar, imponente en el uno contra uno e invencible en el hombro a hombro. Una vez más, Peña dejó de asumir un papel protagónico para ser una pieza sacrificable. Y volvió a ejecutarlo de una manera excelsa. Ganó faltas y tuvo mucha producción de espalda al arco. Como 9 se le piden goles, pero nadie trabaja como él. Cumple y exime en su función, el resto ya llega solo.
Ronaldo Chacón: Fructífero. Dudamel fue criticado por no mover piezas en los 90 minutos, pero acabó por ser su jugada maestra. El atacante del Caracas es siempre el primer cambio del técnico y demostró el por qué. Ingresó por Peñaranda y acompañó muy bien a Peña, liberándolo de muchas responsabilidades y sacando algo positivo de cada intentona venezolana. Apareció por todos los sectores de los últimos metros de la cancha y fue un incordio para los defensores blancos, fijándolos y limitándolos considerablemente.
Luis Ruíz: Complemento. Acto seguido del golazo de Yangel Herrera, Dudamel prosiguió con su magistral lectura. El marabino ingresó por Yeferson Soteldo para sumar gente en la mitad y administrar la ventaja en los últimos minutos, escondiéndole la redonda al adversario. Salió a la perfección.
Samuel Sosa: Emocionante. Ingresó al 119' en detrimento del goleador Sergio Córdova, pero en las dos que tocó, puso de pie a la gradería de Daejeon. Ya lo había hecho ante Vanuatu y nuevamente puso de manifiesto su enorme talento y capacidad para desequilibrar. Entró enchufadísimo y le da un llamado de atención al cuerpo técnico, diciendo: ¡aquí estoy!
Jan Hurtado: Ganó tiempo. Dudamel finalizó su as bajo la manga dando entrada al Churta por Ronaldo Peña cuando ya solo restaban 60 segundos del tiempo agregado. El genio del ariete aurinegro es irreprochable, pero en esta ocasión, solo saltó al campo con la misión de hacer correr el reloj y celebrar la memorable clasificación.
Los chamos siguen siendo un bálsamo y están destinados a hacer historia. Mantienen su récord impecable y como el mejor equipo, se la siguen creyendo y van por más, por algo glorioso. El próximo desafío será el domingo a las 2:00 en Jeujon, ante Estados Unidos o Nueva Zelanda. El sueño está más cerca y con el aliento de 30 millones, ya no luce como algo inimaginable. El apogeo es una realidad.

