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Argentina 78', el nacimiento de una potencia


La undécima edición de la Copa del Mundo se realizó en Argentina, entre el 11 y el 25 de junio de 1978. Luego de que el anfitrión se consagrara campeón por primera vez en su historia, el logró quedó históricamente bajo sospecha, ya que el país atravesaba una feroz y sangrienta dictadura militar.

El dicho popular dice que siempre hay una primera vez. Luego de diez mundiales, en los que el máximo lugar conseguido había sido un subcampeonato en 1930, Argentina entró en la selecta lista de campeones del mundo. Con Mario Alberto Kempes a la cabeza, la selección comandada por César Luís Menotti se caracterizaba por una buena tenencia de pelota, gambeta, potrero y, como método revolucionario para el fútbol sudamericano, la dinámica física europea.

El mundial celebrado en la República Argentina fue la última edición disputada por 16 participantes. Luego, en España 82, el número aumentaría a 24 clasificados. El torneo se jugó en nueve estadios, repartidos en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario y Mar del Plata. La Mascota oficial del evento fue Gauchito Mundialito y la pelota, la Adidas Tango.



La Copa del Mundo celebrada en el 78' estuvo plagada de polémicas. Ya desde el inicio, dado que el evento máximo del fútbol nunca debió realizarse en medio de una sangrienta dictadura militar. Una dictadura feroz, comandada por Jorge Rafael Videla, y con miles de asesinatos y desapariciones de los opositores al régimen. La situación en el país argentino merecía la denuncia y la intervención, pero la FIFA y su presidente, el brasileño Joao Havelange, apoyaron al régimen y hasta lo elogiaron. Fueron muy pocos los futbolistas o dirigentes que se negaron a participar en aquella farsa, aunque hubieron honrosas excepciones, como el capitán argentino Jorge Carrascosa o el portero alemán Sepp Maier.

Empapar tanto medios gráficos como orales y televisivos con victorias nacionales, manteniendo a la gente en vilo con este importante evento deportivo y así tapar innumerables violaciones a los derechos humanos, fue algo premeditado por Videla y sus secuaces.



Estrictamente en lo futbolístico, el conjunto de Menotti fue de menos a más. Arranco con dos victorias ante Hungría y Francia por 2-1, pero cayó por la mínima ante Italia. Ya en la segunda fase, los argentinos consiguieron siete puntos. Vencieron a Polonia (2-0), empataron frente a Brasil (0-0), y golearon a Perú (6-0). Este último fue el partido más polémico, ya que para lograr la clasificación a la final, la Albiceleste debía ganar por cuatro goles como mínimo. Los rumores dicen que el gobierno militar argentino habría pagado 50 millones de dólares a su par peruano, algo que nunca fue probado.

Argentina volvía a una final 48 años de disputar la primera, ante Uruguay en 1930. Allí, chocaría con Holanda, que jugaba su segunda consecutiva. La Naranja Mecánica había caído en la definición cuatro años antes ante Alemania y no contaba con su máxima figura, Johan Cruyff. Eso convirtió a los locales en máximos favoritos, ya que tenían en sus filas al goleador del torneo, Mario Alberto Kempes.



Además, Menotti pudo contar con el gran capitán Daniel Passarella y Osvaldo Ardiles. Otros nombres pesados fueron el goleador Leopoldo Luque y el arquero Ubaldo Filiol. El esquema era sencillo: un marcado 4-3-3, con defensores que cuando podían, llegaban hasta la mitad de la cancha. La zaga central, ocupada por Pasarella y Luís Galvan, eran una verdadera garantía defensiva. Por los laterales, Olguín se jugaba más al ataque, mientras que el Conejo Tarantini se avocaba más a la marca. En el medio, Américo Gallego era el contención, mientras que por derecha se ubicaba Ardiles y por izquierda Kempes. Arriba, los tres delanteros: Bertoni y Oscar Ortíz por las bandas, y Luque por el centro.

En el partido decisivo, la selección anfitriona logró consagrarse tras vencer a Holanda por 3-1, con dos goles en el tiempo suplementario. En la final ganó la intensidad y la emotividad más que el buen juego. Con el Estadio Monumental repleto, Mario Kempes entró en la historia de los mundiales tras marcar un doblete. 

La palabra del Flaco Menotti: 

“El equipo lo había elegido para jugar en base al conocimiento técnico y la capacidad de los jugadores que eran muy dotados técnicamente. Y elegimos como recuperación de la pelota el esfuerzo colectivo desde la ocupación de espacios. Y cuando teníamos la pelota, que Dios ayudara a los rivales porque la mayoría de los jugadores estaban capacitados para gambetearse a un tipo como si fuera una silla. Por eso me da bronca cuando le ponen un manto de sospecha o me dicen que recibimos ayuda de los militares. Con ese equipo me permití cumplir el sueño de todo entrenador: el de poder deleitar a los hinchas, los propios y extraños. Era el equipo del pueblo. Y el que sentó las bases para que la Selección fuera respetada y tuviera mejor organización”.


Kempes, tajante: 

En una entrevista a Página 12, el ex goleador afirmó: "Yo dije que mis goles no eran para Videla, sino para la Selección. Nunca jugamos para los militares que estaban en el poder. No quisimos que el deporte tapara lo que se estaba viviendo, aunque no teníamos idea de la gravedad de lo que estaba pasando. Ni siquiera en España escuchaba algo de lo que pasaba acá. Lo que hacíamos dentro de la cancha no era para que los militares sacaran pañuelitos y festejaran. Era para que Argentina consiguiera el título de campeón del mundo que nunca había logrado, a pesar de tener muy buenas selecciones y los mejores jugadores".

Al ser consultado sobre la polémica del 6-0 a Perú, respondió: "Lo único raro fue que salimos con más ganas que las habituales y que tuvimos una suerte increíble porque si entraba la pelota que ellos dieron en el palo, hoy estaríamos hablando de otra cosa. Se dijo que los militares apretaron a los jugadores peruanos en el vestuario en el entretiempo, que se retribuyó el favor de Perú mandándoles barcos con trigo y maíz, pero nunca saltó una prueba, una foto, un testimonio que lo confirmara. Eso es raro. Nosotros le hicimos seis y si teníamos que hacerles diez, le hacíamos diez".


El camino a la cima: 

Primera fase
2/6/78 Argentina 2- Hungría 1 Goles: Luque (A), Bertoni (A) y Csapo (H)
6/6/78 Argentina 2 - Francia 1 Goles: Passarella (A), Luque (A) y Platini (F)
10/6/78 Argentina 0 - Italia 1 Gol: Bettega (I)

Segunda fase
14/6/78 Argentina 2 - Polonia 0 Goles: Kempes (2) (A)
18/6/78 Argentina 0 Brasil 0
21/6/78 Perú 6-0 Goles: Kempes (2); Luque (2); Tarantini, Houseman (A)

La gran final:
25/6/1978 Argentina 3 - Holanda 1 Goles: Kempes (2); Bertoni (A) y Naninga (H)
Árbitro: Sergio Gonella (ITA)
Estadio: Monumental

Goleadores:
Mario Kempes (Argentina) 6
Rensenbrink (Holanda)  5
Cubillas (Perú)  5
Luque (Argentina)  4
Krankl (Austria)  4

Por Alan Valdez. | En Twitter: @AlanValdez87
Fotografías: Agencias / Corrresponsales LA