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Colombia 1994: entre éxtasis y guerra


Política, fútbol y desgracia. En tres palabras se podría describir una de las actuaciones internacionales que marcaron a todo el fútbol sudamericano. Los acontecimientos que se generaron en la Copa del Mundo 1994 de Estados Unidos, dio lugar a un punto de quiebre inolvidable para la historia del balompié cafetero. 

Expectación y algarabía 

Colombia inició la década de los 90’s como una de las selecciones con mayor proyección del fútbol mundial. Habiendo ganado sus primeros cinco partidos clasificatorios, concediendo sólo dos goles en el trayecto y posteriormente consagrándose con el recordado 0-5 ante Argentina en Buenos Aires en el 93’, su llegada a la magna cita del 94’ la perfilaba como una de las favoritas a llevarse el título de territorio norteamericano. 

El peligroso estado de las cosas en territorio colombiano fue un reflejo de los festejos, ya que hubo decenas de muertos y cientos de heridos en las celebraciones. Colombia se encontraba en medio de una horrenda guerra contra los narcos. El colapso del Cártel de Medellín y el ascenso de sus rivales en Cali hicieron de los primeros años de la década de los 90’s una de las épocas más sangrientas. 

Debacle y consecuencia 

Bajo un panorama turbio y violento dentro del territorio tricolor, la selección viajó para representar al país en el Mundial con todas las miradas puestas en su desempeño, incluyendo la de los principales narcotraficantes que hacían vida en ese momento en la nación. Bajo un ambiente de estrés y presión añadida, Colombia cayó 3-1 en su debut ante la Rumanía de Gheorghe Hagi en el Rose Bowl de Pasadena. 

Los rumores no se hicieron esperar sobre la influencia de líderes de los cárteles sobre la selección del equipo. El entrenador, Francisco Maturana, y el mediocampista, Gabriel Jaime Gómez, recibieron amenazas de muerte por el conmutador de sus cuartos de hotel antes de su siguiente partido contra los Estados Unidos. Aquel juego era absolutamente crucial. Si perdían ante los anfitriones, Colombia estaría eliminada de la competición y sus jugadores tendrían que rendir cuentas a algunos de los hombres más temidos en Sudamérica. 

La presentación ante Estados Unidos representó el colapso de estrés de un grupo de futbolistas que desde hace meses venía condicionada. La derrota por 2-1 ante el anfitrión dejaría como momento más importante lo ocurrido sobre el final de la primera parte: el central de Atlético Nacional, Andrés Escobar, al intentar cortar un pase filtrado hacia el corazón del área, golpeó el balón dentro de su propio arco. A pesar de derrotar a Suiza 2-0 en su último partido, Colombia se quedó en el fondo de su grupo y fuera de la Copa del Mundo. 

El suceso que colmó el vaso

Después de la eliminación de Colombia, Andrés Escobar fue invitado a quedarse en los Estados Unidos mientras las cosas se calmaban en su país. El jugador se negó porque confiaba que sería bien recibido en Medellín, a pesar de haber anotado el infame autogol. Cinco días después de la eliminación de La Tricolor, mientras el torneo aún se jugaba, Escobar acompañó a sus amigos al club nocturno El Indio. Una vez ahí, Escobar se enfrascó en una discusión con un grupo de hombres que supuestamente se burlaron de él por su vergonzosa jugada ante las barras y las estrellas, y mientras salía del lugar y se dirigía a su auto recibió seis disparos en la cabeza y espalda. Se desangró hasta la muerte. 

En las secuelas del incidente, la prensa atribuyó directamente el homicidio de Escobar a su autogol. Al ser uno de los actos más brutales en la historia del futbol, los medios globales comenzaron a replicar la noticia, la cual se convirtió en un tema recurrente en el Mundial del 94. 

Aunque un hombre llamado Humberto Castro Muñoz fue arrestado poco tiempo después y juzgado por haber disparado el arma de fuego, los hermanos Gallón, para quienes Muñoz trabajada, fueron considerados los verdaderos autores del crimen. Narcotraficantes y magnates de las apuestas, se dice que los Gallón habían pedido la muerte de Escobar por la cantidad de dinero que perdieron en el partido contra Estados Unidos. Otras teorías, como la de Henry Mance de FourFourTwo, apuntan que la discusión se originó por una mujer. 

Otros más dicen que se trató de un incidente arbitrario más en una ciudad plagada de homicidios casuales. Como haya sido, en aquel entonces muchos colombianos consideraron el asesinato de Escobar como el emblema de una sociedad azotada por el narcotráfico, y aprovecharon la procesión de su funeral para convertirlo en protestas pacíficas en contra de la violencia. 

Objetivo renovado 

En pocas palabras, el fatídico hecho derivó en una mancha imborrable para todo el fútbol colombiano y representó una referencia inolvidable para toda la juventud que se dedicaría a formarse deportivamente en el futuro. Para Rusia 2018, el escenario ha cambiado considerablemente; en medio de un tenso ambiente de paz, el país vuelve a confiar en el talento local y espera trascender y, por fin, dar un golpe sobre la mesa en el Mundial. 

Firma: Franco Valecillos (@Franco_vs) | Diseño: Corresponsales Latinoamérica